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Segunda época (1981/1987)



Ampliando el tamaño, la regularidad cada tres meses y afianzándose como revista con HUAICO 11 (Abril 1981) se inicia la segunda época que caracterizó la profundidad de los temas encarados apuntando a una mayor participación, paralelamente al debilitamiento de la dictadura frente al avance del pueblo por la vuelta a la democracia.

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Desde la segunda época, con una creciente demanda merecida con tanto sacrificio para que pueda editarse: en la composición, doblar el papel, entintar e imprimir, armar la revista, refilar, abrochar, hacer las tapas, distribuir y vender o colocar en algunos kioscos y librerías que dejaban o se atrevían a exponer las propuestas alternativas; el objetivo fue practicar lo que se teorizaba. Mostrar la cultura desde la cultura popular y allí comienza la vinculación con los sectores insertos en diferentes quehaceres, vinculándonos con los trabajadores de la cultura, quichua hablantes, tradicionalistas, escritores, creadores, poetas, intelectuales con los pies en la tierra y sensibles, y gente común con mucha percepción sobre los problemas de los pueblos americanos; todos, interesados en contar con un medio para difundir y aglutinarse con propuestas nacionales y latinoamerica nistas pero desde una óp tica popular. Y desde las raíces de esas nacio nalidades, en particular la nuestra: la raíz aborigen. Dejar de ser páginas románticas de mención al indio y de sus culturas, precolombinas o colonizadas, sino ser voceros del sujeto real, mostrándolo con sus costumbres, formas de vida, pero sobre todo, exponiéndolo en su situación de colonizado, aculturación o de sumisión, reprimido por el mismo sistema capitalista que oprime al resto de la sociedad, postergándolo, además de a la miseria, a la marginalidad y al desprecio social, a la vergüenza y la autonegación. Y como la idea no era "hacer folklore o guitarrear" las temáticas que se podían manejar mientras la dictadura diseñaba la política de transición hacia la democracia -en el pacto que se iba generando para pasar del poder militar al civil, sin traumas como en 1983 se realizó finalmente-; desde las páginas de HUAICO planteamos una denuncia sobre las actividades, objetivos e infraestructura con la que contaban un grupo de religiosos yanquis, antropólogos-lingüistas junto a un enorme equipo de profesionales (sociólogos, sicólogos, nutricionistas, asistentes sociales, ingenieros, médicos, etc.) y obviamente lingüistas-pastores (todos pastores). Una secta seudo teóloga-científica llamada Instituto Lingüístico de Verano (ILV-WBT-JAARS) con amplios estudios sobre  pueblos  aborígenes y desde sus territorios para hacer posteriormente negocios con los subsuelos y las empresas transnacionales (EEUU, obviamente) a explotarlos, las culturas, los hombres y hasta para estudios genéticos.

Esta denuncia fue realizada por el Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales de México, aparecida en la publicación amiga de Venezuela KO'EYU Latinoamericano. En el país solo HUAICO lo ha reproducido. Salió en tres partes para que pudiera aparecer y aminorar el efecto sobre el control de medios, incluso a estos -llamados alternativos o subterráneos- aunque no se lo pueda creer, donde se ubicaba a HUAICO. Fue editada de esta manera en los nros. 18 al 20 de 1983. Pero, cuando nos enteramos que a través de la Universidad de Morón (privada, de Buenos Aires) en convenio con una de las Universidades de Texas, EEUU, -desde  donde operaban académicamente los integrantes de esta secta-, se inician los contactos con agrupaciones e instituciones de nuestro país, reconociéndolo dentro del Alero Quichua Santiagueño de Buenos Aires, donde casualmente estábamos insertos estudiando la lengua quichua. Más adelante, arribaron al país vía también convenios con las cancillerías de EEUU y Argentina (épocas de Alfonsín) para hacer pie, lo que significaba iniciar un recorrido por el interior. Como las comunidades, asentamientos y pueblos indígenas en general no están relacionados con la práctica de sus lenguas madres, sino de tradiciones y culturas ancestrales en un grado de desmemorización muy avanzado, en el sur y noroeste en mayor medida.

El objetivo de la pareja de antropólogos-lingüistas y un equipo de trabajo muy sofisticado para ese momento, era realizar un estudio de campo para un posterior desarrollo; contaban con amplios antecedentes de trabajos en comunidades quechuas de Perú -golpe de estado, represión, explotación y lucha guerrillera y contrainsurgente, mediante-. Esa fue la experiencia sobresaliente y más interesante de HUAICO, si se quiere como publicación, medio o grupo de trabajo cultural, es decir, poner en práctica al máximo los objetivos enunciados, hacer realidad la defensa de la identidad, la difusión y rescate de las raíces aborígenes, etc. Se planteó la denuncia a través de diputados nacionales preocupados con el conflicto que se crearía sobre todos los existentes, en una temática singular y sobre ámbitos aislados. El de una nueva secta religiosa norteamericana en nuestro suelo y en lugares imposibles de controlar o anular sus efectos más negativos, aunque más no sea para estudios lingüísticos y culturales. En definitiva no dar espacio a una estrategia diferente, que aumentaría al permanente accionar del imperialismo en los terrenos económicos y sociales. Esas denuncias o acciones contra las futuras actividades a partir de reconocer quiénes eran en el continente y en el mundo, lo que habían realizado anteriormente e iban generando en cada lugar donde plantaban sus pies o instalaban relaciones académicas, sociales o científicas, sirvió para po nerlos al descubierto y lograr la investigación de sus actividades -o el enunciado legal-, un pequeño -pero efectivo- repudio y posterior retroceso en sus planes, por lo menos postergación. Seguramente no iban a ir mucho más lejos de donde fueron, por las características de la dispersión de las comunidades, con informes y vínculos que estuvieron concentrados con los quichua hablantes santiagueños, que no son indígenas ni viven en comunidades.
















 



Esa acción llevada a cabo por 
HUAICO tuvo sus consecuencias internas, pri mero, en de serciones de algunos colaboradores, renuncias a la revista, resentimiento y enfrentamientos dentro del Alero Quichua y sus integrantes en Buenos Aires como en Santiago del Estero, incluso fuera de sus fronteras provincianas, en otros lugares del país. Demostrando una vez más que la conciencia y el compromiso que se suponía sostener, al momento de una sonrisa o apretón de manos, unos dólares, pasajes y viáticos o la promesa de intercambio o investigación cultural de estos religiosos-científicos, cultos y amables; no eran tales, desvaneciéndose como el humo de un cigarrillo. Que la aculturación y sumisión en lo político y económico también se da -en demasía- dentro de ámbitos que dicen defender el nativismo, al folklore, las culturas re gionales y otras yerbas. Cuestiones contradictorias o ironías de la realidad o, sin justificación alguna, entregarse a los intere ses de la dominación ante frágiles disfraces o promesas, en este caso, de pastores-lingüis tas. Nuevamente hemos vuelto a reproducir en forma completa esos in formes del ILV en el número aniversario de enero de 1988 como periódico.




Desde los comienzos de HUAICO hemos insistido en la pluralidad ideológica a pesar de contar con lineamientos, posturas y compromisos, muy definidos, pero siempre con respecto a otros, es decir, no depender de nadie ni integrar nada consolidado. También de la independencia económica, por ello lo artesanal y los sacrificios. Ni avisos comerciales, menos aún de instituciones públicas o privadas, que decidieran posiciones determinadas. Pero siempre hubo quiénes creyeron que se podía controlar "de adentro hacia algún interés político determinado", y en todo momento han tenido que retirarse -en vez de integrar, discutir y sumar en la diferencia- o bien quebrar alguna acción que se venía realizando en común, empantanando o haciendo retroceder por momentos la publicación. Fueron situaciones que se disipaban, a pesar de los costos y afectos traicionados en esos momentos, porque en definitiva era, que se compartía, se vivía el lazo americano; a continuación, HUAICO seguía su camino. En el '80, '85, '88, por circunscribirlos en el tiempo sola mente y definirlos como conflictos en situaciones de grupo sin intereses económicos comunes. Algo así como dolores internos que a veces coincidían con golpes externos como los comentados: crecer a golpes.


La otra repercusión o golpe grande que ha recibido HUAICO es la de la inteligencia, pero no la que se re fiere al desarrollo de las ideas sino a la violenta, los reconvertidos "servicios"  de la dictadura o "ex" en agentes de la democracia. Y debía ocurrir más allá de habernos supuestamente controlado desde antes, ubicándonos tras una temática que, paradójicamente era compleja y conflictiva para intelectuales, progresistas, militantes, simpatizantes, paternalistas y dogmáticos de izquierda, también neocolonizados teóricos y oportunistas. Es el precio por sostener una posición, que con los años fue incrementándose, sobre todo, al "mudarnos" con domicilio de dirección y realización a San Salvador de Jujuy.